Corre en dirección correcta

Pues su amor inagotable hacia los que le temen es tan inmenso
como la altura de los cielos sobre la tierra

Salmos 103:11 NTV

Es más común de lo que creemos, las ocasiones en que corremos en sentido contrario y son muchas las razones que nos llevan a hacerlo. Me refiero a esos momentos donde nuestro corazón se llena de vergüenza para con Dios y los demás, o bien, a esas heridas que cargamos, las cuales marcaron nuestra vida; a esas que anhelamos el jamás haber tenido que estar expuestos.

Nuestra naturaleza, tendencia o inclinación (llámale como le llames) es correr hacia el sentido contrario, es decir en lugar de correr “al lugar” que nos llevará a enfrentarlas, tratarlas y sanarlas (que es la misma presencia de DIOS) , corremos lo más lejos posible de Él. Es esa “tendencia” en nosotros que nos lleva a dejar que el “tiempo“ sea usado como el gran y único consolador y así mismo a enterrar “ESO“ en lo más profundo de nuestra mente y corazón.

Y sabes el tiempo es bueno y ayuda, pero solo si es usado de la manera correcta.

Es decir imagina que tienes una herida en el muslo, que en un principio no es grave (pero en fin, herida o sea algo que no está bien que tengas en el cuerpo) y decides no atenderla, no tienes la mínima intención de ponerte antiséptico, no tomas nada para el dolor o peor nunca la lavas y en ti solo está el pensamiento:

¡EL TIEMPO ME VA A CURAR ¡ ¡ ESO ES TODO LO QUE NECESITO !

Eso, mi amigo, no ayudará, ya que esa herida requiere algún tipo de tratamiento. Puede ser que llegues a necesitar solo agua con jabón, unas pastillas o bien unas cuantas puntadas. Es decir para que El tiempo pueda cumplir con su función de manera correcta necesita la suma de otros factores. Si no, créeme, que lo único que obtendrás al dejar que el tiempo pase, puede ser desde una grave infección hasta una horrible y no deseada amputación.

Así mismo, necesitamos exponer ante Dios esas situaciones (con exponer me refiero al ARREPENTIMIENTO) donde la vergüenza o el dolor son tan evidentes, y así mismo debemos dejar que Dios trate, limpie y por último, nos salve la vida, sanando esa herida que nos está matando poco a poco. Con heridas no solo me refiero a vivencias que nos han dañado, sino al pecado que domina tu vida o el pecado de otra persona que lastimó tu corazón.

Lo que he vivido

Déjame decirte, que yo muchas veces he hecho lo mismo que tú, he corrido en dirección contraria a la solución. En ocasiones, solo corremos sin ninguna dirección, dejando que pase el “tiempo” para que aquello que hicimos, hablamos o bien nos hicieron, se quede solo en un lejano recuerdo. Pero cuando llevas ya camino recorrido y volteas a ver la herida, te das cuenta de que sigue abierta e inclusive, en muchos de los casos, ya se extendió y contaminó todo tu cuerpo.

Tratándose de caídas vergonzosas, (y no hablo de las físicas, que también las he tenido, jeje) me he convertido en alguien experta, ¿Quién no?. En ocasiones, mi espíritu fue destrozado por mi desobediencia, otras veces, como muchos lo hacemos ante de Dios, jugué la carta de la ignorancia o mejor conocida como “YO NO SABÍA“. En ellas mi conciencia y corazón lo último que querían hacer era correr hacia Dios, el único que podía examinarme, tratarme y sanarme con su poder.

Mi mayor miedo era saber que si me acercaba a Él, la herida sangraría; que lo último que recibiría sería un trato con amor… ¿Cómo yo podría hablar con él después de haber hecho algo así?, ¿Cómo acercarme después de lo vivido?

Déjame decirte que esa es una GRAN MENTIRA, el único que alimenta esa mentira, es aquel que desea vernos muy lejos de Dios. Él sabe que si corremos en dirección correcta o sea hacia Dios, nuestras vidas serán transformadas y nuestras heridas serán borradas, de tal manera que ni siquiera las cicatrices serán visibles.

El enemigo, TU ENEMIGO, vino a ROBARTE, MATARTE y DESTRUIRTE, él desea con todas sus fuerzas que corras en sentido opuesto a la presencia de Dios, porque SABE que lejos de DIOS, es donde él hará que esa herida sangre continuamente y logra que esa caída vergonzosa, se vuelva un constante recordatorio de lo débil que eres.
Pero déjame decirte que Dios ha puesto fin a esto por medio de JESÚS:

Sin embargo, Dios nos declara justo,s gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. Romanos 3:24 NTV

Corre hacia Dios

Mi consejo para ti es, CORRE EN DIRECCIÓN CORRECTA, EN DIRECCIÓN HACIA AQUEL QUE TE ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS. Si hay un sincero deseo en tu corazón y un genuino arrepentimiento para que Dios trate esas heridas, corre hacia ÉL. Dios no espera que llegues SANO con Él. Sabe que necesitas ser tratado, que tus heridas necesitan de Él, y por eso dijo:

La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se CREEN JUSTOS, sino a los que saben que son pecadores. Marcos 2:17 NTV

Cristo es la esperanza que tú y yo necesitamos.

Te adelanto, en ocasiones, no verás resultados inmediatos, es decir la herida en ocasiones tardará en cerrar, pero eso no significa que no está siendo tratada. Lo que si sé y estoy segura, (porque lo he comprobado) es que mientras día a día corras a Él para ser tratado, mientras más expongas tu herida a Él, a Su palabra y su poder SOBRENATURAL, tu herida irá sanando.

Me gustaría compartirte un pasaje que constantemente me ha ayudado a correr siempre en dirección correcta, siempre directo hacia Él.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna. Salmo 139:23-24 NTV

Espero que al haber leído esto, el Espíritu Santo te guíe a toda verdad
Melissa Torres

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One thought on “Corre en dirección correcta

  1. Nury dice:

    Muy retadora, gracias por compartir.

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